Voy a escribir un postulado que no le va a interesar a nadie.
En realidad escribir es exagerado.
E interesar a nadie, más.
Como quizás se vuelva costumbre, yo aviso.
Todavía estás a tiempo de irte.
Podes ir al blog de la minita esa que cuenta a cuántos boludos histeriqueó.
Que seguro uno de los boludos esos fui yo.
Y sino era yo, pude haber sido.
Y sino pude haber sido, debería haber sido.
Vamos al grano.
Me salió un grano.
Me lo apreté.
Y salió pus.
Y me hizo una gangrena.
Me tomó la cara.
Estoy engranado.
Me hice hincha de Lanús.
Vamos al punto.
Y el punto murió ahogado.
Vamos al meollo de la cuestión.
Ahora sí.
No hay más gracia.
No hay más gracia.
Lo prometo.
Si te gusta el cine (como a mí), la filosofía (como a mi tía) y la psicología (como a maría), te vengo a recomendar algo.
Algo que es una película.
Una película que es un documental.
Un documental que no puede tener mejor nombre que el de "The Pervert´s guide To Cinema".
Espero que entiendas el título.
Y espero que seas un pervertido (como mi tío)
Y como seguro tu cabeza de choclito piensa que un pervertido sólo puede ser alguien que fornica con gallinas y lagartijas, acá estamos nosotros, los pervertidos nietos de Jaques Prévert, vertidos en un párbulo de pura calaña docente vestidos con palos y mangueras para hacerte cambiar de opinión y meterte nuestra verdad en el centro de tu entendimiento interpretativo.
Si de eso parece tratarse todo esto, de la interpretación.
Ya vas a ver.
Te cuento el cuento.
Slavoj Zizek se convirtió en mi filósofo de cabecera.
No sé porqué.
Quizás porque tiene linda cabellera.
No sé tampoco quién es mi filósofo de retaguardia.
Pero tampoco me interesa saber quién reta a mi guardia.
Este loco de la cabeza se hizo famoso hace algún tiempo.
No sé porqué razón.
Famoso es una exageración.
Los filósofos nunca se hacen famosos, salvo que hayan fornicado con Yuyito Gonzalez.
Supongamos que éste es como nuestro Tomás Abraham, pero esloveno y conocido más o menos en todo el mundo.
Y no tan complaciente con el status.
Supongo.
Yo, a Zizek (que se escribe Žižek) lo conocí porque un día navegando por la net de netes me encallé en éste pequeño ensayo sobre Matrix.
Si, si, sobre esa película de patadas y cámaras locas.
Parece que es re filosófica, chabón.
Guau, men, como la piedra filosofal de jarry poter.
Después lo seguí leyendo, pero siempre en la net.
Aunque algún día, le prometí, me compraré algún libro.
De su autoría, está claro.
Entonces, y ya que hablamos de la net y de encallarse sin darse cuenta, hace un tiempito me pasó lo mismo, pero en vez de encallarme (que no es que te salga un callo ni tampoco callarse) en un texto, me hundí en ésta película, que ya habíamos nombrado por lo que ahora no tiene que asustarte el título ni la cara de Slavoj.
Quizás todo esto haya perdido sentido para vos, a mi no importa.
Quizás también haya perdido toda gracia.
Pero qué otra gracia encontras que no sea en Cristo (fijate a tu derecha)
O en el Gato de Verdaguer.
Pero acá tengo con qué retrucarte.
Y si me pedis el vale cuatro, te lo acepto.
Y agradecé que no me quisiste el falta envido.
Mirate lo primeros minutos.
Si no le prestas atención a lo que dice (porque sos un cabeza de choclito) que deberás leer en el subtitulado, ya que para colmo sos un buscador de gracias donde no la hay, al menos te podes reir por cómo el amigo Slavoj habla el inglés.
Fijate sino.
Si esos primeros cuarenta segundos (aparte de que te distrajiste riéndote de su pronunciación) al menos no te movieron, amigo/a, vos estás para ver jarry poter en el yopin después de la chotoburger.
Sí, ya sé que es psicología de secundaria, pero qué mierda, para mí, un cabeza de choclito profesional, es suficiente.
Si en cambio de estos dos últimos puntos te gustaría tenerlo en tu computadora, después en un disco y después en tu tele y bancarte dos horitas así, bajatelo acá.
Yo, por lo pronto y lo parsimonioso, te lo recomiendo.
A saber, no te estoy haciendo ver una de Maiquel Mur ni una con Tom Crus, agarrate Catalina porque se te ven las ligas, de alguna forma u otra estoy tratando de hacer que muevas un poco la cabeza, así como no-me-peguen-soy-giordano, pero del lado de adentro.
A ver si sacamos un par de chisporrotazos y te sentis un poco menos tonto/a.
Un poco.
Suficiente.




